prejuicios aquí no son pocos, que la gente
ahora no es original ni diferente, y he notado
que el ser convenido ha aumentado
últimamente.
Fúmate sus juramentos, que no son tan ciertos
como aseguran, y que todas sus promesas no
valen nada. No te fies de todo lo que oigas,
porque no serán pocos los que se te acerquen
con una falsa sonrisa y no muy buenas
intenciones.
Bébete todas sus miradas por encima del
hombro, todos los repasos que te den de
arriba a abajo, todas las malas primeras
impresiones que hacen que esas caras de paleto
te juzguen sin mirarse a ellos mismos. Que
ningún gilipollas tiene que venir a decirte qué
hacer o cómo ser, porque ni siquiera ellos son
perfectos, que bastante sabes tú en qué te
equivocas o en qué eres un puto desastre para
que vengan ellos a recordartelo, de todos
modos, quien lo piense es demasiado
imperfecto, inútil y patético.
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